Son las 5 de la tarde. Los platos se acumulan. Tu hijo mayor llora y el bebé quiere brazos. Coges el móvil y escribes: "¿Puedes venir un rato?" Y lo borras.

¿Por qué cuesta tanto? Porque en algún momento aprendiste que una buena madre puede con todo. Así que pedir ayuda se siente como rendirse.

No lo es. Es una habilidad, y se puede aprender.

Pedir ayuda siendo madre es decirle a otra persona lo que necesitas e invitarla a compartir la carga. Puede ser una tarea, un rato de tiempo, un consejo o apoyo profesional. No es una confesión. Es una petición clara.


Qué dice la ciencia sobre pedir

Aquí va una sorpresa. Casi todas pensamos que nos dirán que no. Lo normal es que digan que sí.

En 2008, los psicólogos Francis Flynn y Vanessa Lake hicieron seis estudios sobre esto. Descubrieron que

"people underestimated by as much as 50% the likelihood that others would agree to a direct request for help."

En español: las personas subestimaron hasta en un 50 % la probabilidad de que otros aceptaran una petición directa de ayuda.

Más tarde, Vanessa Bohns, de la Universidad de Cornell, revisó un programa de investigación en el que los participantes se acercaron a más de 14.000 desconocidos. Subestimaron cuántos dirían que sí en torno a un 48 %.

¿Por qué nos equivocamos? Quien pide se fija en lo que le cuesta al otro aceptar. Se olvida de lo incómodo que es decir que no.

Tu miedo es real. Pero a menudo es erróneo. Estos estudios son de EE. UU., así que tómalos como referencia. Aun así, el mecanismo psicológico es muy humano.

La necesidad, desde luego, también es real. En España, la encuesta europea State of Motherhood in Europe 2024 de Make Mothers Matter halló que el 42 % de las madres españolas refiere ansiedad (frente al 32 % en otros países) y el 21 % burnout. Y la doctora Ibone Olza, psiquiatra y directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal, calcula que al menos 1 de cada 5 mujeres sufrirá un trastorno mental perinatal, y que 7 de cada 10 ocultarán sus síntomas.


Petición vaga o petición concreta

Una petición vaga es fácil de rechazar. Una concreta es fácil de aceptar.

Petición vaga

Petición concreta

"Necesito ayuda."

"¿Puedes quedarte con el bebé de 4 a 5 el sábado?"

"Estoy agobiada."

"¿Podrías traer la cena el jueves? Te lo pago."

"Nunca ayudas."

"¿Puedes leerle un cuento a Lucía 20 minutos mientras me ducho?"

"Necesito un descanso."

"¿Puedes quedarte con los niños el martes por la mañana para que duerma?"

Fíjate en el patrón. Una buena petición tiene un momento, una tarea y un tamaño pequeño.


A quién pedir qué

Persona

Mejor para

Ejemplo de petición

Pareja

Tareas diarias y planificación

"¿Puedes encargarte tú de la hora de dormir esta semana?"

Amiga

Apoyo emocional

"¿Puedo llamarte 10 minutos cuando se duerman?"

Familia (abuelos, tíos)

Cuidado de los niños y comidas

"¿Podrías traer el táper de lentejas el miércoles?"

Vecina

Favores rápidos

"¿Puedes recoger a mi hija del autobús el viernes?"

Profesional

Ánimo, ansiedad, sueño o salud

"Llevo dos semanas con el ánimo muy bajo. ¿Podemos hablar?"

En España, la familia suele ser la primera red de apoyo para cuidar a los niños. Según la encuesta de Make Mothers Matter, es la opción principal de cuidado infantil. Es una ayuda enorme, pero a veces cuesta pedirla por no sentir que se molesta. Recuerda: un abuelo que quiere ayudar también necesita saber cómo.

Ajusta la petición a la persona. No le pidas a una amiga que arregle toda tu vida. Pídele una cosa pequeña.


5 guiones que puedes copiar

  1. A tu pareja: "Llevo casi toda la planificación yo sola. ¿Podemos repartirla para que tú lleves las comidas y yo el colegio?"
  2. A una amiga: "Estoy teniendo una semana difícil. ¿Puedo escribirte esta noche?"
  3. A tu familia: "Me ayudaría muchísimo que os quedarais con los niños dos horas el domingo."
  4. A una vecina: "¿Podrías vigilar al bebé 15 minutos mientras atiendo una llamada?"
  5. A tu matrona o tu médico de familia: "Llevo semanas sintiéndome desbordada y quiero hablar de apoyo."

¿Necesitas más palabras para tu pareja? Nuestra guía sobre cómo repartir la carga mental, con guiones (en inglés) va más a fondo.


WhatsApp, llamada o en persona

Método

Mejor cuando

Ojo con

WhatsApp

La petición es pequeña y clara

Es fácil que se ignore o se malinterprete

Llamada

Necesitas respuesta hoy

Es difícil con un bebé llorando

En persona

La petición es grande o emocional

Requiere tiempo e intimidad

Para una primera petición, un mensaje suele ser lo más fácil. Os da a las dos un momento para pensar.


¿Y si te dicen que no?

A veces dirán que no. Y no pasa nada. Un no no es un juicio sobre ti.

  • Da las gracias. "No pasa nada, gracias por escucharme."
  • Pídeselo a otra persona
  • Prueba con una versión más pequeña de la misma petición
  • Paga una hora de ayuda si puedes
  • Busca una opción gratuita, como un cuentacuentos en la biblioteca o una ludoteca municipal

Haz una lista corta de tres personas. Así nunca empiezas desde cero.


Empieza poco a poco: escalera de 7 días

Día

Petición pequeña

1

Pídele a una amiga que te escriba mañana

2

Pídele a tu pareja que se encargue de un baño

3

Pídele a una vecina un favor pequeño

4

Pídele a tu familia una comida

5

Di que sí cuando alguien se ofrezca

6

Reserva una hora para ti

7

Cuéntale a alguien cómo te sientes de verdad

Cada petición hace más fácil la siguiente. Si quieres ampliar tu círculo, lee cómo construir tu aldea siendo madre soltera (en inglés).


Cuando es más que cansancio

A veces pedir ayuda significa acudir a un profesional. Habla con tu matrona, tu médico de familia o una psicóloga si notas ánimo bajo, preocupación constante o vacío que duran dos semanas o más. En España puedes empezar por tu centro de salud, que puede derivarte a salud mental dentro de la sanidad pública.

El Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal calcula que los trastornos de salud mental perinatales afectan al 20 %-25 % de las parejas madre-bebé. No estás sola en esto.

Nuestros artículos sobre las señales de burnout materno y el agotamiento emocional en la maternidad (ambos en inglés) te ayudan a distinguir una cosa de la otra. Cuando estés lista, usa estas 8 preguntas para elegir terapeuta (en inglés).

Si estás pasando por un momento muy duro, llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas. También puedes llamar al Teléfono de la Esperanza (717 003 717), un servicio gratuito de apoyo emocional. Si hay peligro inmediato, llama al 112.

Para entender por qué mostrarnos vulnerables crea conexión, prueba Daring Greatly de Brené Brown. Para la investigación sobre pedir ayuda, lee You Have More Influence Than You Think de Vanessa Bohns.


Ideas clave

  • Pedir ayuda es una habilidad, no un fracaso
  • Las personas aceptan las peticiones directas mucho más a menudo de lo que esperamos
  • Las peticiones concretas funcionan mejor que las vagas
  • Empieza con una petición pequeña y ve sumando
  • Si el ánimo bajo o la preocupación no se van, habla con tu matrona o tu médico de familia o llama al 024

Fuentes y lecturas recomendadas